Cómo controlar las Emociones | Cesar Mendocilla
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Cómo controlar las Emociones

Imagina tener un control completo de tus emociones; si te sintieras enojado poder calmarte, si te sintieras nervioso poder relajarte o si te sintieras deprimido poder alegrarte. Esto es posible.

En este artículo aprenderás cómo puedes desarrollar tu inteligencia emocional, lo que evitará que tus emociones negativas te sigan dañando y, en lugar de eso, aprenderás a usarlas como herramientas para guiar tu vida.

Las emociones están diseñadas para guiarte por la vida y no para dañarte. La mente tiene cierta complejidad, pero décadas de investigación han llegado a la conclusión de que la inteligencia emocional se puede desarrollar y esto te dará la capacidad de dominar, controlar y manejar tus emociones como mejor te parezca.

Cada uno de nosotros tiene dos tipos de mente que habita nuestro cerebro: del lado izquierdo tenemos una mente racional y del lado derecho tenemos una mente emocional. Nuestra sociedad se ha concentrado en que lo más importante es el intelecto racional pero, estadísticamente se ha concluido que la inteligencia emocional es más importante para una vía exitosa que el coeficiente intelectual iq, por esa razón si queremos ser exitosos en cualquier cosa es muy importante que nos concentremos en elevar esa inteligencia emocional.

¿Te has preguntado por qué somos tan impulsivos? Antiguamente cuando la supervivencia física lo era todo, la estructura de nuestro cerebro creció con el modo de actuar antes que pensar. Un modo muy útil en una pelea con otra tribu o cuando te enfrentas con un león hambriento, pero hoy en día en pleno siglo 21, seguimos con esa misma estructura cerebral, en donde sufrimos secuestros emocionales.

Estos secuestros emocionales nos llevan a perder el control de nuestra mente racional y nos volvemos esclavos de nuestras emociones. Esto explica que realicemos actos sin sentido, como por ejemplo, gritarle como loco a un ser querido por un accidente que cometió.

Ya es tiempo de que nos eduquemos emocionalmente, civilcemos nuestro cerebro y nos acostumbremos a pensar antes de actuar.

La inteligencia emocional se desarrolla de dos maneras distintas: la primera es estar consciente de tus propias emociones; esto quiere decir que te vuelvas un observador. De la misma manera que cuando ibas al zoológico de niño identificabas a los animales: mira ahí está el tigre, ahí está el oso, ahí está el canguro. Ahora tienes que volverte un explorador de tus emociones e identificarlas cuando aparezcan: mira ahí está el enojo, ahí está la frustración, ahí está la alegría.

Por más ridículo que suene esto, simplemente significa que tienes que entrenarte a reconocer y etiquetar tus sentimientos y emociones.

La segunda manera para desarrollar tu inteligencia emocional es regulando tus propias emociones, esto significa que al sentir un sentimiento o una emoción, tú decides cómo vas a responder en los siguientes segundos. Tú tienes la capacidad de ordenarle a tu mente emocional que se haga a un lado y que la mente lógica retome el control del barco.

Para darte un ejemplo, imagina que estás manejando en la ciudad y un coche se atraviesa de manera muy imprudente enfrente de ti. Nuestra primera reacción es explotar contra el conductor y gritarle a toda clase de insultos. Tu miedo desencadena una lluvia de emociones negativas: enojo, frustración e ira, pero recuerda lo que aprendiste hoy y haz lo siguiente: primero tienes que reconocer las emociones que estás sintiendo y etiquetarlas y luego, date cuenta que tú tienes la capacidad de tomar control sobre tus emociones.

Respira lentamente del 1 al 5 y deja que tu cuerpo estabilice la presión arterial. Durante este proceso, tu mente racional retomará el centro de comando de tu cuerpo y reaccionará de una manera mucho más lógica y prudente, evitando perder el control ante el secuestro emocional.

Las dos cualidades: identificar tus propias emociones y regularlas, son habilidades que dependen de una buena comunicación entre tu mente racional y tu mente emocional. Es fundamental que para evitar problemas fortalezcas la relación entre estas dos partes. Entre mejor se comuniquen tus pensamientos y tus emociones, mejores decisiones podrás tomar.

De manera diaria, practica estos principios y muy pronto comenzarás a notar un cambio radical en cómo te relacionas con tus emociones. Por otra parte, una mayor inteligencia emocional también equivale a mejores habilidades sociales. Al reconocer tus propias emociones podrás generar empatía con otras personas.

La empatía es la capacidad de apreciar e intuir lo que otras personas están pensando y sintiendo. El desarrollo de la inteligencia emocional te convertirá en un detector de sentimientos, no solo en ti, sino también en otras personas, lo que te permitirá entenderlas mejor y establecer relaciones mucho más sólidas. Esto significa una mejor relación con tu familia, con tus clientes y con tu pareja.

Al estar trabajando con tus emociones notarás que hay otra habilidad muy importante que estarás desarrollando: la persistencia y la automotivación. Esto básicamente quiere decir que te vuelves un optimista.

En el colegio nos castigaron mucho por fallar, nos acostumbraron a pensar que fallar era muy malo, pero la vida es muy diferente. Fallar es necesario para desarrollarse y crecer en cualquier aspecto de tu vida. Imagina que quieres lograr un objetivo pero por más que lo intentas fallas y fallas y fallas. Mucha gente se daría por vencida y perdería toda motivación por seguir adelante, pero una mayor inteligencia emocional te permite poner a tu mente en modo optimista, por lo que generará pensamientos positivos que se convertirán a su vez en emociones positivas, lo que, por más que falles, tu mente se sentirá motivada de seguir intentando, intentando e intentando, hasta que logres el objetivo.

Así que la próxima vez que algo te salga mal, recuerda que los sentimientos negativos que sientes pasarán y sigue intentándolo. Poco a poco acostumbrarás a tu mente a ser más optimista y notarás una transformación en tu actitud.

El siglo 20 se obsesionó con el coeficiente intelectual porque la industria era mecánica y rígida. En el siglo 21 lo más importante es tener habilidades sociales, crear relaciones e innovar para el futuro.

Resulta evidente que todo aquel que quiera ser exitoso tendría que desarrollar su inteligencia emocional. Nuestro cerebro es extremadamente flexible, podemos mejorar la relación que tenemos con nuestra mente emocional y usarla a nuestro favor. No estamos condenados a una vida sumisa a nuestras emociones, podemos cambiar si lo deseamos.

Lo más fascinante de la inteligencia emocional es saber que las emociones se pueden utilizar a nuestro favor. Las podemos utilizar de guías para conocernos mejor, conectarnos con gente y mantenernos motivados durante los momentos más difíciles, pero sobre todo, tenemos que reconocer que la inteligencia emocional nos abre una puerta en donde las emociones y los sentimientos dejan de destruirnos y en lugar de eso nos ayudan a convertirnos en mejores humanos.

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